Información clara sobre las condiciones oculares más frecuentes que evaluamos en la clínica.
La miopía es la dificultad para la visión lejana debido a que las imágenes no logran enfocarse en la retina; esto sucede porque las lentes oculares son muy curvas o el ojo es más largo de lo normal.
A pesar de ver borroso de lejos, el paciente miope ve muy bien de cerca. Generalmente aparece en la infancia, aumenta en la adolescencia y se estabiliza en la adultez.
Su principal causa es hereditaria, aunque también se asocia a factores ambientales, mala nutrición y el uso excesivo de aparatos electrónicos (celulares y computadoras).
Los síntomas incluyen visión borrosa lejana, esfuerzo ocular, dolor de cabeza y el acto de "apretar o entornar" los ojos para ver mejor.
El tratamiento indicado consiste en el uso de anteojos, lentes de contacto o cirugía refractiva láser.
Es un problema refractivo que impide el enfoque claro de los objetos, tanto cercanos como lejanos, y puede aparecer a cualquier edad.
Se produce cuando la córnea (la capa externa y transparente del ojo) no presenta la misma curvatura en todas sus zonas; es decir, su toricidad o simetría está afectada de forma irregular.
Como consecuencia, la luz del objeto no se enfoca en un único lugar de la retina, sino en múltiples puntos, provocando que las imágenes se vean distorsionadas.
Sus síntomas abarcan visión borrosa a cualquier distancia, dolor de cabeza, fatiga visual, dificultad para conducir de noche, además de enrojecimiento, picor y escozor.
Dependiendo de la edad y la agudeza visual del paciente, existen tratamientos clínicos y quirúrgicos específicos.
Se trata de un defecto de refracción o error en el enfoque visual que, en la mayoría de los casos, tiene un origen hereditario.
Se produce porque el ojo tiene una longitud menor que la de un ojo normal (emétrope), lo que ocasiona que las imágenes de los objetos lejanos queden enfocadas por detrás de la retina.
Su principal síntoma es la percepción borrosa de los objetos cercanos, por lo que el paciente puede presentar problemas para leer o ver pantallas de cerca, aunque logre distinguir objetos distantes con mayor facilidad.
Es una disminución de la capacidad de enfoque del ojo originada por la degeneración y pérdida de elasticidad del cristalino, nuestra lente óptica natural.
Este proceso de envejecimiento natural del ojo se manifiesta a partir de los 40 a 45 años, provocando una severa pérdida de nitidez en la visión de cerca.
El paciente comienza a notar que debe alejar los libros o el celular de sus ojos para poder enfocar, requiriendo un mayor esfuerzo para leer con claridad.
Se requiere un estudio personalizado según la edad y profesión para corregirla, siendo los anteojos la forma inicial más simple de tratamiento.
Servicio de asistencia, educación clínica y seguimiento oftalmológico brindado a aquellos pacientes que sufren de mareos o molestias temporales debido al cambio de graduación, estilo de armazón o durante las primeras semanas de uso de lentes de contacto.
Condición asociada por lo general al envejecimiento natural de los ojos. Se produce cuando el cristalino del ojo comienza a perder transparencia y no permite enfocar con precisión.
Su solución médica definitiva es la "facoemulsificación", una intervención quirúrgica ambulatoria con anestesia local que consiste en extraer la lente opacificada y reemplazarla por una lente artificial (implante intraocular) en el mismo sitio, logrando que el paciente recupere la visión y vuelva a su casa el mismo día.
Patología de causa desconocida en la cual el tejido transparente con forma de domo que cubre el ojo (la córnea) se vuelve más delgado y comienza a protruir hacia adelante en forma de cono.
Los síntomas suelen manifestarse durante la pubertad o la adolescencia e incluyen visión nublada, borrosa o distorsionada, empeoramiento repentino de la visión y gran sensibilidad a la luz y al resplandor.
En las fases tempranas, la vista puede corregirse con anteojos o lentes de contacto, pero los casos más avanzados requieren la intervención de un trasplante de córnea.
Es un crecimiento de tejido anormal de color rojo o rosado blanquecino en la conjuntiva ocular.
Aunque se trata de una lesión benigna, puede volverse peligrosa y afectar gravemente la visión si crece de manera pronunciada hacia la córnea, llegando a provocar un astigmatismo severo u ocluyendo la pupila.
Sus causas son multifactoriales, favoreciéndose su crecimiento por problemas de ojo seco, exposición al sol (rayos UV), viento o polvo constante.
Sus molestias más frecuentes incluyen enrojecimiento crónico y lagrimeo constante, removiéndose mediante una cirugía.
El glaucoma es el nombre que recibe un grupo de trastornos oculares sumamente severos donde se lesiona el nervio óptico, quien transmite la información visual al cerebro.
Ocurre generalmente porque el sistema de drenaje del ojo se tapa, el fluido no puede salir y causa un aumento sostenido de la presión intraocular.
Existen múltiples tipos: de ángulo abierto, de ángulo cerrado, secundario o congénito.
En sus inicios es asintomático e indoloro, pero avanza de forma silenciosa y destructiva, iniciando en la periferia hasta generar visión de túnel y ceguera.
Puede afectar a personas de toda edad, pero es de altísimo riesgo en mayores de 55 años, diabéticos, personas con uso prolongado de corticoides o con antecedentes familiares.
La prevención radica en el control oftalmológico anual de la presión intraocular.
La retina es el tejido especializado encargado de recibir los estímulos lumínicos y transmitirlos al cerebro, y está formada por la retina neurosensorial apoyada sobre el epitelio pigmentario.
Cuando ambos tejidos se separan, ocurre el desprendimiento de retina. Según sus variables clínicas puede denominarse "seroso", "traccional" o "regmatógeno" (siendo este el más frecuente).
Constituye una urgencia médica absoluta si el paciente percibe súbitamente la aparición de cuerpos flotantes acompañados de fenómenos lumínicos y destellos en la visión.
Es una enfermedad ocular crónica y muy delicada que se caracteriza por alterar la visión central.
Esto provoca que el paciente sufra de visión borrosa severa o perciba un punto ciego en el centro de su campo visual.
Es imperativo contar con un diagnóstico rápido, ya que sin el tratamiento oftalmológico clínico adecuado esta afección puede generar una disminución de la visión totalmente irreversible.
Se trata de un defecto ocular que se manifiesta en la visión como un conjunto de manchas o sombras repentinas que flotan en la mirada.
Si bien en la mayoría de los casos se las considera una circunstancia normal e inocua que no compromete la visión, en una proporción reducida pueden estar alertando sobre procesos graves en la retina.
El paciente debe acudir a un control médico siempre que aparezcan de forma muy repentina o estén asociadas a "fotopsias" (destellos de luz brillantes).
Según la OMS, la "baja visión" se define como una pérdida de agudeza visual (igual o menor al 30%) o de campo visual (igual o menor a 20º) que incapacita para la realización de las tareas diarias.
Afecta a ambos ojos dejando un resto visual útil. Al no ser una enfermedad, la baja visión es un proceso irreversible y no tiene cura quirúrgica.
Sin embargo, a través del entrenamiento, la rehabilitación clínica y la adaptación de gafas específicas brindadas por el instituto, el paciente puede readaptar su estilo de vida para seguir disfrutando de forma autónoma.
Se brinda control exhaustivo anual, como fondos de ojo, dirigidos específicamente a pacientes diabéticos.
El glaucoma en combinación con la diabetes son estadísticamente las dos causas principales de ceguera evitable a nivel mundial, por lo que el abordaje preventivo de las estructuras de la retina es crucial.
Para mantenerse sanos, los ojos necesitan estar recubiertos de lágrimas. El Síndrome del Ojo Seco se produce cuando no se genera una cantidad suficiente de lágrimas, cuando existe una combinación inadecuada en sus componentes o la película lagrimal no funciona como debería.
Sus síntomas abarcan un gran enrojecimiento, sensación de tener un cuerpo extraño o arenilla, fuerte picazón, ardor y cansancio visual, e irónicamente puede presentarse con episodios de ojos muy llorosos.
Se trata indicando una hidratación corporal correcta (ingerir de 1.5 a 2 litros de agua diarios), uso de lubricantes clínicos y cambios de hábitos, teniendo en cuenta que fumar tabaco empeora la irritación e incrementa el doble las probabilidades de padecerlo.
Es una inflamación aguda y molesta del tejido del borde palpebral, justo en la zona donde nacen las pestañas.
Se produce porque proliferan e invaden más bacterias de lo necesario debido a la obstrucción de las glándulas que drenan grasa.
Causa enrojecimiento, hinchazón, severo picor, escozor, sensación de cuerpo extraño, aparición de costras o aspecto grasoso en la piel y visión borrosa que mejora al parpadear.
Su tratamiento incluye medidas de extrema higiene palpebral, calor y compresión local con paños, así como antibióticos, antiinflamatorios, ácidos grasos Omega 3 y lubricantes debidamente recetados.
Condición asociada a la anatomía palpebral, ya que estas glándulas, ubicadas en los bordes superiores e inferiores de los párpados, tienen como objetivo fundamental la producción de lípidos y proteínas vitales para formar la lágrima.
En los casos donde existe una disfunción o una obstrucción multifactorial de los canales, la lubricación del globo y en consecuencia toda la salud visual del paciente se ven gravemente afectadas.
Patología sumamente infecciosa que provoca una grave inflamación del ojo, enrojecimiento y secreciones.
Desde la clínica se advierte de forma tajante contra la automedicación, ya que no todos los "ojos rojos" son conjuntivitis y la patología posee diferentes causas.
Por ejemplo, se han atendido casos de conjuntivitis vírica directamente originadas por el contagio de COVID-19 mediante secreciones oculares.
Se combate con evaluación y prescripción de gotas. El paciente requiere de estricta prevención y un curso de higiene: aislar utensilios, lavarse siempre las manos, usar toallas desechables y abstenerse de usar lentes de contacto, albercas y maquillaje.
Infección bacteriana dolorosa que ataca directamente una o varias de las pequeñas glándulas que se encuentran cercanas a la base de las pestañas.
Físicamente se manifiesta como un bulto rojo muy irritado cerca del borde del párpado y resulta similar, en apariencia y dolor, a un forúnculo o un grano en la piel.
El diagnóstico y las curas médicas oportunas alivian los síntomas a la brevedad.
Patología caracterizada por la inflamación de la úvea (la capa intermedia del ojo) que puede ir desde un grado leve hasta un cuadro sumamente grave.
Al afectar estructuras tan vitales como la retina y el iris, sin tratamiento puede causar cataratas, glaucoma, desprendimiento de retina e incluso llevar a la pérdida completa y permanente de la visión.
Sus síntomas abarcan un notorio enrojecimiento, aparición de "moscas volantes", fotofobia y dolores intensos.
Existen tres tipos: anterior, intermedia y posterior. Los factores de riesgo se disparan drásticamente en los fumadores, así como en pacientes que han sufrido herpes, sífilis, lupus, toxoplasmosis o artritis reumatoidea.
Malestar producido por centrarse en tareas durante mucho tiempo sin pestañear de manera adecuada, como al conducir largas horas, leer sostenidamente o trabajar en la computadora, donde la exposición a la luz de las pantallas reduce la producción de lágrimas.
También empeora por malas prescripciones de anteojos, corrientes directas de ventiladores al rostro o ambientes con mala o excesiva iluminación.
Frecuentemente produce visión borrosa, resequedad extrema e incluso dolor de cuello y de espalda a causa de las posturas corporales viciadas.
Una consulta extremadamente frecuente relacionada con el temblor involuntario que experimentan los pacientes.
Se produce por un espasmo en los músculos ubicados en los párpados. Aunque puede o no ser perceptible a simple vista por otra persona, el paciente lo siente constantemente.
Las causas más asociadas incluyen niveles altos de estrés, cuadros agudos de ansiedad, gran cansancio físico, o el abuso de cigarrillos y bebidas estimulantes.
Se aconseja descartar otras patologías mediante un estudio general.
Patología inflamatoria (como la conjuntivitis alérgica) que se dispara fuertemente en ciertas épocas, principalmente en otoño, por el aumento de agentes alérgenos en el aire, tales como el polvo, el polen y los ácaros.
Genera un cuadro de gran irritación, por lo que el tratamiento profiláctico recetado por los médicos incluye usar gotas para lavar y reducir las partículas de la superficie del globo ocular, extremar los regímenes de higiene y usar de forma mandataria gafas de sol al salir a la calle para actuar de escudo contra los elementos.
La clínica dispone de un equipo y tecnología preparada para brindar asistencia y control instántaneo a los accidentes cotidianos o lesiones laborales sin importar su gravedad.
Su atención directa abarca: Manejo y abordaje en accidentes laborales. Extracción y limpieza de esquirlas metálicas de la superficie del globo.
Tratamiento clínico por quemaduras de Queratitis por Soldadura.
Evaluación para descartar daños intraoculares o de la retina frente a todo tipo de Traumatismos Oculares (golpes).
Se brinda un diagnóstico estricto sobre la salud folicular y de la piel del paciente.
Naturalmente las pestañas cumplen un ciclo vital de 6 a 10 semanas de crecimiento, recambio y reemplazo, siendo totalmente normal la pérdida de una o dos pestañas al día.
Sin embargo, la clínica asiste a aquellos pacientes que experimentan una pérdida agresiva y superior, lo cual suele actuar como el síntoma temprano y fundamental para indicar trastornos de fondo tan variados como la Tricotilomanía (hábito ansioso de arrancarse el vello), episodios graves de Rosácea, Blefaritis y hasta posibles tipos de cáncer de piel.
Evaluación de deficiencias en la visión cromática o confusión de colores hereditarios en adultos. El grado de afectación va desde la acromatopsia hasta un ligero grado de dificultad para discriminar matices.
Un Nevus es una formación o un punto de pigmento y color que puede desarrollarse y localizarse dentro del globo, ya sea alojado en la sección frontal de la conjuntiva, por los contornos de la estructura del iris o incluso escondido y sumergido por debajo del tejido de la retina.
Estadísticamente es frecuente que hagan su aparición sin distinción en pacientes de cualquier franja etaria, siendo usualmente formaciones asintomáticas y de carácter benigno.
Sin embargo, requieren imperativamente ser documentados y monitorizados por los especialistas, debido a la rara pero presente posibilidad de que comiencen a mutar en la fisonomía de la piel ocular, a cambiar súbitamente de diámetro o tamaño o a transformarse, a fin de cuentas, en melanomas (estructuras declaradas como lesiones malignas y cancerígenas).
En caso de que el paciente presente físicamente el fenotipo de un ojo de cada color, es recomendable la evaluación clínica. Igualmente, si desarrolla heterocromía en la edad adulta o si cambia de apariencia, consulte a un oftalmólogo.
Durante el tiempo de gestación se brinda contención oftalmológica para abordar clínicamente todo el conjunto de miedos y las alteraciones físicas generadas en el organismo.
Está científicamente comprobado y es del todo cierto que el agresivo cambio hormonal que la paciente experimenta en su sistema se traslada como responsable directo de anomalías biológicas y problemas para la visión.
Las pacientes pueden percibir en esos meses una intensa sequedad ocular, aparición frecuente de un gran aumento de graduación o de visión borrosa, mermas generales de la agudeza, hinchazón anormal del contorno de los párpados o un repentino disparo y suba en las mediciones de la presión intraocular de sus pupilas.
En general, la labor del médico consiste en tratar estas molestias con la garantía y tranquilidad de que dichas variables adversas son mayormente transitorias, incomodidades propias de la gestación y orgánicamente reversibles luego del parto.
Una rama de enfoque clínico y preventivo dentro del esquema de la salud. Los profesionales recomiendan un abordaje holístico, argumentando fuertemente sobre cómo la combinación del ejercicio aeróbico con una dieta de buena composición, alejada de excesos de grasas perjudiciales, ejerce efectos contundentemente beneficiosos e irrefutables frente al progreso de anomalías como la miopía patológica.
Específicamente, instan en sus recomendaciones al consumo responsable de las vitaminas B6 y B12, las dotaciones de vitaminas C y del mineral Zinc a manera de bloque protector inmunológico para respaldar, proteger y vigorizar toda la vida de la salud visual.